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Munnar, Madurai, Thanjavur, Chidambaram, Mamallapuram

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El trayecto desde Cochi hasta Munnar fue interminable: con muchas curvas, conducción temeraria, mareo y frío. Munnar se encuentra a unos 1600m y el cambio de temperatura es notable con respecto a Cochi. La verdad es que no pensé en ello y me planté en el autobús con pantaloneta, camiseta y chanclas. Imaginaros el viajecito. Llegué a la noche helado y busqué un hostel. Me pegué un pequeño capricho de 750 rupias la noche y dormí en la mejor habitación de todas, y la única que estaba libre. Gran acierto porque el tiempo no acompañó mucho en Munnar y al menos pude estar tranquilo y cómodo. Nada más llegar me junté con tres austriacos, una canadiense y un inglés y me recibieron como uno más del grupo. Me aconsejaron que subiese a la colina de las plantaciones de té ya que desde ahí hay un camino que une todas las cumbres. Así pues a la mañana siguiente me lancé al monte y aunque no terminé el camino porque se hacia tarde y ellos habían ido con guía, fue la única excursión que pude hacer por la zona. Los dos días siguientes llovió sin apenas pausa y a parte de caminar no había mucho por hacer. Había pensado  alquilar una moto y dar una vuelta pero mi gozo en un pozo. No fue hasta dos días después cuando cogí el autobús para ir a Madurai cuando pude ver más de la zona. Carretera “buena”, muchas curvas y unos paisajes espectaculares. La pena que me dio no haberme quedado un día más y poder dar la vuelta en moto. Es la zona perfecta.

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El camino a Madurai como ya he dicho fue precioso y lo disfrute como si de una atracción más se tratase. Tras 5 horas llegué a Madurai y me volví a sumergir en las ciudades indias. Creo que es difícil mantener el nivel de actividad que te exigen. Aún así esperaba algo más de Madurai. Lo más notable es su famoso templo que visité a la noche por dentro y al día siguiente por fuera (dentro nada de cámaras).

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Una de las cuatro entradas al templo. Madurai.

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Ya empezaba a sentir un poco el retraso para ir hacia en norte, y los siguientes días fueron de no parar más de una noche en cada sitio y no ver más que las típicas cosas. No me ha gustado viajar así pero si quiero llegar en octubre a Nepal tenía que moverme. Además las ciudades grandes no me resultan muy atractivas.

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Así pues al día siguiente me fui a Thanjabur. A la mañana vi su templo más famoso y un pequeño palacio y a la tarde marché corriendo a Chidambaran con la intención de ir subiendo poco a poco hacia Chennai, que es donde el 14 de septiembre cojo un vuelo para ir a Udaipur y empezar mi ruta por el norte (las inundaciones son bastante más al norte, no os preocupéis :op)

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Thanjavur

Chidambaran me pareció más tranquilo que Madurai y con un templo que poco tiene que envidiarle. Una grata sorpresa ya que no esperaba gran cosa. Nada más llegar le pregunté a un joven como ir al hostal y me llevó en moto. Buen comienzo. Di una pequeña vuelta a la noche y a la mañana siguiente es cuando visité el templo. Y tirando por que me toca esa misma tarde volví a coger otro autobús con destino Mamallapuran, donde me encuentro ahora. Esta a algo más de 50km de Chennai, en la costa, y es un buen sitio para pasar un par de noches tranquilamente y coger el avión descansado.

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Nada más llegar me junté con un argentino que vive en Valencia, dimos una pequeña vuelta y nos fuimos a cenar. Por ahora todo bien. Lo malo empezó cuando la noche pasada abrí el ojo sobre la 1:00 y tuve que ir directo al baño. Y así he estado el día de hoy hasta que decidí ir al médico. 38,5 de fiebre, cefalea, escalofríos, dolor muscular, diarrea… si miras los síntomas de la malaria encajan a la perfección. En el hospital me han hecho varias pruebas y se trata de un problema estomacal (que tranquilidad). Me han dado 5 pastillas para hoy, 5 para mañana y tengo que volver al médico mañana también antes de marchar a Chennai. Ya me encuentro mejor y mañana no creo que tenga ningún problema para viajar. Está claro que con la comida aquí hay que andarse al loro.

Así pues mañana si me encuentro con ganas daré una vuelta por aquí que hay bastante para ver, luego al médico y finalmente cogeré el autobús. No os preocupéis. De verdad que me encuentro mucho mejor. Ya os iré contando.

Besarkada handik!

Hampi, Mysore, Allupey, Cochi

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El 28 de agosto llegué a Hampi y pasé allá cuatro noches. Tras descansar del largo viaje al día siguiente me dedique a andar un poco por los alrededores. La también llamada Ciudad de la Victoria fue la capital del Imperio Vijayanagara hasta 1565 y contempla una amplia zona de ruinas y templos llena de rocas enormes que te hacen preguntar de donde demonios han salido.

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Además es una ciudad sagrada y la religión está muy presente. De hecho hay mucha gente que peregrina hasta aquí. Es una pena que el tiempo no haya acompañado mucho porque todo está bastante desperdigado y se trata de ir de aquí para allá. Aún así el tercer día hice una excursión con un guía en bici por los diferentes templos junto con tres griegas muy majas que había visto en Gokarna (el guía iba en moto el caradura, jaja!).

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Este día a la tarde dando una vuelta por los templos cercanos empecé a conversar con un chavalillo que estaba sentado donde se vendían las entradas a una zona de templos. A la salida seguimos hablando y tras un rato me marché. Parecía muy simpático. El cuarto día por la mañana alquilé una moto y me dediqué a ver los templos más lejanos. Por suerte esta zona es tranquila y no hay tanto caos circulatorio. Como echaba de menos moverme libremente.

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A la vuelta como algo y paseando por la zona del río me vuelvo a juntar con el chico del día anterior. Está sentado al lado de un hombre que vende cacahuetes, hablamos un poco y decide acompañarme y dar una vuelta conmigo. Se gira, coge una muleta y se levanta. Le miro las piernas y tiene una deformada e inservible para caminar. Nos sentamos de cara al río y me cuenta que ha ido allá con la intención de montarse un taller de artesanía. Le pregunto por la familia y me dice que murieron todos en un accidente y que está solo y con la pierna mal por culpa de la Polio. Mal carma, susurra. No tiene más ropa que la puesta, duerme en el templo pasando frío y aún así saca unos cacahuetes del bolsillo y me echa un montón de ellos en la mano. Le devuelvo enseguida la mayoría y le pregunto si ha comido. Me dice que no y que pasa hambre. Tiene 16 años y no tiene donde caerse muerto. No se muy bien como reaccionar y le acabo dando algo de dinero y me voy al hostel a tumbarme un poco y pensar. Vaya tela.

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Ya tenía los billetes comprados en una de las múltiples agencias que te cobran un poco y te ayudan a comprar los billetes que necesites, y marché el último día a la tarde hacia Hospet para coger un tren nocturno con destino a Mysore, ciudad del Palacio del Maharaha. Llegué allá sobre las 7:30 de la mañana a mi hotel y resulta que son habitaciones de 24 horas y tengo que marcharme el día siguiente como tarde a las 8. Así pues aprovecho el día y me voy a la mañana a visitar el Palacio del Maharaha.

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Por fuera es bonito pero por dentro tiene estancias que son increíbles. Con infinidad de columnas y arcos pintados con colores que casan a la perfección. Una verdadera maravilla para la vista. Se nota que es una obra relativamente nueva (poco más de 100 años) porque el estado de conservación es impecable.

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Mucha gente te pide sacarte una foto en India como si fueses famoso. Esta vez aproveche yo también.

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A la tarde paseando por el mercado empecé a hablar con uno de estos típicos caza-clientes. Le dije que iba a ver una iglesia (se me hizo rara la respuesta pero era cierto, jeje) y el me dijo que iba de camino. El tipo parecía majo y me empezó a hablar del mercado de los aceites y de los inciensos. El iba donde un amigo que vendía este tipo de cosas. Llegamos a la iglesia y el tipo se despide. Le pregunto si puedo acompañarle y acabamos los dos en una habitación llena de frascos de aceites y de inciensos con su amigo el vendedor. El olor es muy agradable y me da a oler unos cuantos de los aceites. Una maravilla.

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Me recuerda a el libro de El perfume y disfruto un montón con las diferentes fragancias. Al final le acabo comprando tres frasquitos, me regala unos inciensos que hacia una mujer allá mismo y me dirijo otra vez con el mismo tipo hacia el palacio (es domingo y me han dicho que lo iluminan a la noche). Llegamos y lo que antes era una fachada muerta luce con una infinidad de bombillas anaranjadas. Un regalo inesperado.

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De repente me llaman y me encuentro de frente con la pareja alemana con la que había llegado a Hampi. Reímos sorprendidos y caminamos un rato juntos. Por fin nos sacamos una foto y nos despedimos, esta vez para siempre, me imagino.

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Llegando al hotel me junto con una camioneta repleta de altavoces, la música a tope y un montón de gente de fiesta. Es el festival de la diosa Ghanesa y la gente anda alborotada. Saco un par de fotos, rechazo una invitación de unirme a bailar y me voy al hotel. La próxima vez me tengo que animar a participar, pienso mientras me quedo dormido.

Mi próximo destino era Cochi, pero para ello tenía que coger un tren hasta Bangalore, esperar seis horas y coger otro tren en el que pasar la noche y llegar a Cochi. Todo sale según lo previsto y llego a Cochi a las 7:00, cansado y con sueño. Aún así y tras repasar mi libro de la India en el viaje he decidido coger otro tren hasta Allupey, que es el mejor centro para poder hacer el famoso Backwater. Mientras espero llega una pareja con cara de españoles y me parece apreciar un hola cuando nos saludamos. De pronto la chica se sienta al lado mío, no me aguanto, y le pregunto directamente en castellano. Diana. Mario es de Lugo y Cristina de Madrid y viven en Lugo trabajando como arquitectos. Van hacía Allupey y acabamos siendo compañeros de viaje durante tres días. Dormimos en el mismo hostel y allá alquilamos una barca para salir el día siguiente. Al viaje se unen dos mujeres Alemanas altas, rubias y de ojos azules de entre 50 y muchos y sesenta y pocos que fueron a argentina exiliadas y hablan en argentino. Para verlas y escucharlas. Una de ellas argentina y psicóloga, no digo más. Una grata sorpresa.

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El backwater trata de navegar apaciblemente por una zona muy especial llena de canales, diques, palmeras y campos de arroz. Con lo que pagas te incluyen todas las comidas y no paramos de comer y charlar durante todo el viaje. Conversaciones muy profundas algunas y otras de mucho nivel documental. Soy el más joven de todos y me doy cuenta de que tengo mucho por aprender todavía. Pasamos la noche en el barco y dormí en una cama prácticamente al aire libre, rodeado de tranquilidad y reflejos en el agua.

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Al día siguiente regresamos a Allupey y decido pegarme un baño con Mario y Cristina en la playa antes de marchar hacia Cochi otra vez (lanzadera a Munnar y con sus famosas redes chinas para pescar). Después vamos a la estación de autobuses y nos despedimos. Ha sido un verdadero placer y he agradecido hablar unos días en castellano.

Llego a Cochi a la noche y tras alojarme en la zona de Fort Cochin me voy a dar una vuelta por los alrededores. Echaba de menos desde mi llegada a Tanzania el poder andar tranquilamente por la noche. La zona es muy tranquila y me encuentro con unos cuantos turistas que merodean como yo. Al día siguiente dejo la mochila preparada en el hostel y me doy otra vuelta. Veo como usan las redes chinas y me parece algo arcaico. Cuando la mueven parece que estén cargando una catapulta y para colmo los cuervos que merodean les suelen birlar algunos de los pocos peces que me parece que cogen. Aún así me parece increíble que este tipo de cosas sigan funcionando.

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Después me junto con un conductor de Richshaw y me ofrece un circuito por los alrededores por 50 rupias. Es menos de un euro y me parece una buena idea para conocer algo antes de coger el autobús a Munnar. Me dice algo más pero no le entiendo muy bien, cosa que si haría después. La cosa era que siendo el precio del circuito tan bajo yo tenia que entrar en tres tiendas y pasar al menos 5 minutos dentro para así poder ganar un litro de combustible. El hombre al menos me lo dijo desde el principio pero en la primera tienda que tuve que entrar no me gusto nada. Entrar en una tienda en la que sabes que no vas a comprar nada y en la que tienes a alguien siguiéndote, explicándote y preguntándote todo el rato no me hace sentir nada cómodo. Tras ver algún templo y salir de la segunda tienda hablamos y decidimos acabar el viaje. Sorprendentemente no me pide dinero ni pone mala cara.

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Vuelvo andando a por mi mochila, cojo un barco que me lleva cerca de la estación y tras sudar un buen rato llego y cojo el autobús. Parece que lleve piedras. Que ganas tengo de abandonar Nepal y dejar bien de cosas allá.

India: Bombay, Aurangabad, Ellora-Ajanta

El día 13 de agosto aterrice en Bombay. Tras tener que preguntar varias veces el taxista por fin encuentra mi hostel. Me pasaría lo mismo cada vez que decido volver los siguientes días en Rickshaw. La ciudad en si no me parecio que tuviese mucho para ver. Lo más llamativo ha sido ver los lavaderos donde una clase de la casta mas baja se rompe en pescuezo cada día lavando la ropa y la visita a su mayor Slum. Estoy seguro de que varios habéis visto la pelicula Slumdog Millionaire y varias de las escenas más duras se rodaron aquí. Se trata de el tercer slum mas grande del mundo y tienes la ocasión de conocerlo mejor mediante varios guias que trabajan en asociaciones de ayuda a la comunidad. La realidad es muy dura en muchos casos: habitaciones ínfimas para toda una familia, basura por todos lados, ratas, trabajos dañinos para el cuerpo como reciclar aluminio … pero entre tanta pobreza el espíritu de unidad es enorme. Uno de los mayores motivos por que la gente no quiere irse de aquí. Como es normal no se pueden tomar fotografías y como veréis en todo Bombay apenas he sacado alguna. No me he sentido cómodo con la cámara encima. Supongo que todo es tan diferente aquí que al principio me ha costado un poco manejarme con soltura. Y ha sido un proceso lleno de gente amable y lugares espectaculares.

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Tras comprar los billetes de tren correspondientes (pequeña odisea) me fui en un Sleeper hacia Aurangabad con la intención de pasar dos noches y visitar las cercanas cuevas de Ellora y Ajanta. Las primeras con mejores excavaciones y algún templo impresionante que literalmente forma parte de la montaña y la segunda con pinturas antiquísimas todavía en buen estado. Pase la noche en el tren y pese a los miedos de la primera vez todo fue bien. Disfrute de las maravillosas cuevas y aprovechando un fuerte y el que llaman Pequeño Tajh Majal que estaban de camino.

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Y otra experiencia inesperada: ¡me fui al cine! Me aconsejaron la típica película de tiros y me pareció fácil para al menos enterarme de algo. Había leído que en los cines Indios la gente muestra enérgicamente sus sentimientos mientras transcurre la película mediante gritos, silbidos, carcajadas, abucheos … y no mentían. Me dedique a disfrutar del show y la película quedo en segundo plano infinidad de veces. A mi parecer al principio es algo extraño pero si te sumerges en el ambiente te ríes un rato.

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Resumiendo: ¡Mi primera excursión satisfactoria en India! La verdad es que me dio confianza, jaja!

A mi vuelta a Bombay el 20 de agosto sentí la tranquilidad de lo conocido y fue agradable. Volví al mismo Hostel y me prepare para viajar el dia siguiente a Gokarna.

Gokarna ha sido una sorpresa. Fui recomendado por un Indio que conocí en Zanzibar y resulta que no cayo en que ahora es temporada baja. Así que me encontré con playas prácticamente desiertas y un pueblo tranquilo. Pase mi primera noche en el poblado y decidí moverme a la playa donde había conocido a un camarero muy majo que había dejado su trabajo de economista para vivir feliz y tranquilo al menos por un tiempo. Un gran tipo. Allá no había mucho que hacer mas que pasear, relajarte y disfrutar leyendo, escribiendo o de conversaciones amigables y a veces extrañas con los pocos que estábamos allá. Me encontré una pareja alemana que viaja con sus dos hijos un mes al año a algún sitio del planeta y huyendo de los circuitos turísticos y los planes concertados. Una grata sorpresa. También un sudanes y un Bielorruso que llevaban mucho tiempo allá y aunque eran majetes también un poco extraños. Y más tarde dos parejas de alemanes más jóvenes.

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Los tres primeros días tuvimos buen tiempo pero el cuarto cuando me decidía a marchar no paro de llover. Decidí esperar y marche el día siguiente prácticamente en las mismas condiciones. Para colmo la marea estaba alta, no había playa en algunos tramos y casi me caigo con toda la mochila al agua. Vaya librada. La cosa es que llegue a la estación y no es fácil llegar hasta Hampi, próximo destino. De pronto una pareja de alemanes que me había encontrado llega con intenciones de ir a Hampi y me dicen que cogiendo dos autobuses podemos coger un tren que sale de Goa y nos deja en Hospet, lanzadera a la cercana Hampi. Yo había pensado hacer la etapa en dos días pero me uno a ellos y tal como lo planearon llegamos a Hampi a las 21:00 del 26 de agosto. Increíble.